
Programa
DÍA 18, LUNES.
TESTIMONIAR CELEBRANDO LA VIDA.
17.00 h.- Charla: Introducción general
Vísperas y oración ecuménica
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DÍA 19, MARTES.
DAR TESTIMONIO COMPARTIENDO NUESTRAS
EXPERIENCIAS
17.00 h.- Charla: Paul Couturier
(A mediados de los años treinta, el Abad Paúl Couturier de Lyón (Francia) dio un nuevo impulso al octavario por la unidad de la Iglesia. En esta época, la celebración del octavario había comenzado a extenderse en toda la Iglesia católica y en un pequeño número de comunidades anglicanas favorables a la reunión con el obispo de Roma. No obstante, por razones teológicas este enfoque era rechazado por un gran número de cristianos que no pertenecían a la Iglesia católica. El Abad Couturier mantuvo las fechas del 18 al 25 de enero pero modificó la terminología: el objetivo de la “Semana universal de oración por la unidad de los cristianos” que promovía era la unidad de la Iglesia “tal como Cristo la quiere”)
Encuentro: Compartiendo nuestras experiencias de fe
Vísperas y oración ecuménica
Película: Becket
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DÍA 20, MIÉRCOLES.
DAR TESTIMONIO CON ATENCIÓN
17.00h.- Charla: Juan XXIII y Pablo VI
Vísperas y oración ecuménica
Película: Juan XXIII
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DÍA 21, JUEVES.
DAR TESTIMONIO CELEBRANDO LA HERENCIA DE LA FE
17.00h.- Charla: Atenágoras y Roger de Taizé
"El hermano Roger amaba todo el Cuerpo de Cristo y así lo ha dicho con toda su vida. Sin renegar de sus orígenes, sin oponerse a nadie, quiso integrar y reconciliar en él todo lo que el único Señor da a las iglesias, aún separadas. Reconociendo la necesidad del ministerio de comunión universal del Papa, se adhirió también a la fe y a la práctica eucarística de la Iglesia católica, viviendo al mismo tiempo las riquezas de las que el Señor ha colmado a las Iglesias ortodoxas y protestantes. No sin tensiones ni sin sufrimiento, vivía la reconciliación de las Iglesias con todo su ser. "
Monseñor Gérard Daucort, Miembro del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
Documental
Vísperas y oración ecuménica
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DÍA 22, VIERNES.
TESTIMONIAR EN EL SUFRIMIENTO
17.00h.- Charla: Paul Evdokimov
Vísperas y oración ecuménica
Película: André Rublev
DÍA 23, SÁBADO.
DAR TESTIMONOIO FIEL SEGÚN LAS ESCRITURAS
10.00 h.- Peregrinación por la unidad a la Comunidad de las Brígidas (Paredes de Nava).
Salida: Comunidad de la Conversión (Becerril de Campos)
12.00 h.- Eucaristía en la Comunidad de las Brígidas
Documental: Santa Brígida de Suecia
18.00 h. Vísperas y Ágape fraterno: Comunidad de la Conversión (Becerril de Campos)
Película: Dies Irae
DÍA 24, DOMINGO.
DAR TESTIMONIO POR LA ESPERANZA Y LA CARIDAD
17.00 h.- Charla: Chiara Lubich
La obra de unidad, de paz y diálogo entre pueblos, religiones y culturas prometida por Chiara Lubich es reconocida públicamente por parte de organismos internacionales, culturales y religiosos por el Premio Templeton por el progreso de la religión (1977)
Premio Unesco '96 por la Educación por la Paz
Reconocimiento Derechos Humanos del Consejo de Europa (1998)
Doctora honoris causa por Universidades de distintos países y ciudadanías honorarias
Reconocida por grandes religiones y jefes de diversas Iglesias
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DÍA 25, LUNES.
TESTIMONIAR POR LA HOSPITALIDAD
17.00 h.- Charla: Comunidades de Acogida
Encuentro fraterno. Vísperas y oración ecuménica
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Para saber más sobre el mensaje de este año, pincha sobre el cartel:
Coro Agustinas de Becerril de Campos "Voces para la Navidad"
LUGAR: Iglesia de San Agustín
HORARIO: 20.30 horas
ORGANIZA: Ayuntamiento
“ABBÁ” (Rm 8, 15)
¿Puede un Nacimiento rasgar nuestra dolorosa orfandad? ¿Puede un infante pronunciar la palabra deseada? ¿Puede un Niño colocar bajo nuestras zozobras la confianza necesaria? La estampa de esta noche tiene en su foco de luz a un niño, un hijo nacido de mujer, nacido bajo la Ley, una madre que recuesta al pequeño en su seno y un padre que custodia la vida de los dos. Ya lo habían predicho los profetas: “Un Hijo se nos ha dado” (Is 9, 5)… “Nacerá un vástago de la estirpe de Jesé” (Is 11, 1)… Jesús es hijo, hijo de María y de José y a ellos ha sido custodiado, por ellos será cuidado y amamantado, le enseñarán los primeros pasos, las primeras palabras… Como uno de nosotros.
Pero este Niño trae noticia de otra filiación y de otra paternidad. “Acaso no sabéis que debo estar en las cosas de mi Padre”. En el silencio de esta noche también se abren los cielos y, no sólo desciende el rocío, sino también la voz del Padre diciendo: “Éste es mi hijo amado, mi predilecto. Escuchadle” (Mc 9, 7). A lo que el Hijo balbuciente responde: “Abbá” (Rm 8, 15). Dios es Padre desde siempre y el Verbo es Hijo desde siempre. “El Verbo era Dios y estaba con Dios” (Jn 1, 1). Lo que este Niño nos dice con su nacimiento en la carne es que es Hijo, nacido de mujer, pero Hijo desde siempre del Padre, por ello, Padre Eterno. Ésta es la gran noticia que empieza a relatarse esta noche y que irá revelándose en la persona y en la vida de Jesús. Lo que al hombre le rescata de todas sus orfandades es que Dios es Padre de Jesús y, en este Hijo, él es también hijo. “Hijos en el Hijo” (S. Agustín). Esto llena de alegría y de calor, de confianza y verdadera esperanza, la vida humana. Tenemos Padre. Somos hijos, hijos siempre. Nunca huérfanos. Nunca abandonados.
En un gesto de rebeldía nos hemos querido sacudir todas las tutelas, paternidad y filiación entre ellas, y por ello sufrimos una escasez de humanidad que se deja sentir en nuestras relaciones más propias. La fraternidad tiene en la paternidad de Dios y en nuestra común filiación su origen y su dignidad, por lo tanto padre, hijo y hermano, son la declinación natural en la que la vida se hace posible y fecunda, y puede abrirse a otras relaciones que estarán dotadas de un hondo fundamento y estabilidad.
En esta noche, ante este alumbramiento, también el Padre quiere decir a todo hombre “Tú eres mi Hijo amado” (Mt 3, 17) ¡Ojalá este Niño nos enseñe a llamar con gratitud a Dios Padre, Abbá! Caerían todos los ídolos en los que hemos puesto nuestra confianza y una apoyatura firme, segura, dadora de libertad y de gracia tendría nuestra vida. Crecería nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad. Miraríamos al otro como hermano y hermana, al mundo entero, transido de filiación, lo veríamos como criatura nacida de las manos del Padre. Nos uniría esta bendita palabra a Aquél que nos la enseñó, a Jesús, y comprenderemos por qué Él dio la vida por el Padre y por nosotros. El mundo dejaría de ser “ancho y ajeno” para convertirse en la casa del Padre en la que hay para todos pan, agua, aceite, y vino en abundancia y se vive la fiesta de la fraternidad reencontrada. Que, contemplando al Hijo, el Espíritu nos haga llamar a Dios Padre (Gal 4, 6).
Hay acontecimientos que marcan la vida y la cambian, no se pueden acallar. Busquemos el modo de llevar la noticia de su amor a tantos hombres que viven huérfanos y no conocen aún que hay un Padre que les ama. ¡Feliz Navidad!
Comunidad de la Conversión
